Caminar, ver a personas felices, sollozar y finalmente llorar descontroladamente.
Sí, ahora esa es su vida. ¿Quién iba a pensarlo? La chica que hace unas semanas era la más feliz de todas, la que irradiaba ternura, la que animaba a todo el mundo para que siga adelante... Pero cómo cambian las cosas...
Ahora camina sin saber que lo hace, camina porque su cuerpo lo hace, camina y lo hace sola. Ahora ya no hay alguien que la agarre de la mano cada vez que tropiece, ahora ya no hay alguien que la abrace y le haga olvidar todo el frío que hace, ahora ya no hay alguien con ella...
Sin saberlo ya tiene un pastillita antidepresiva en la boca y la pasa con un poco de agua, que asqueroso es sentirse tan mal al borde de depender de una pastilla antidepresiva.
Es aquí donde empiezan a surgir las mentiras, cuando las pastillitas hacen efecto sobre ella y la hacen olvidar por unos momentos de sus grandes pesares...

No hay comentarios:
Publicar un comentario